La tierra es ahora, la eternidad es para siempre


Hemos dado por sentado tantas cosas... Hemos construido imperios pensando que el sol nunca se apagará, que el agua nunca se acabará, que el aire siempre sera respirable y no... Todo pasará. El cielo, la tierra y todo lo que en ella hay, si, aun nuestro cuerpo mortal, pero la palabra de Dios no pasará.
¿Donde tenés puestos los ojos?¿Qué hay en tu corazón? El afán de vivir cada día, de sobrevivir o hacer más negocios, más dinero, tener más fama, posición y más aplausos del mundo? De que sirve tanto afán? De que sirve esmerarse por más de lo material? Tener más y más a costa de no tener salud ni paz? 

Sabias palabras de Jesús:

«»No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar. Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar.»
Mateo 6:19-20 NVI

¿Dónde esta tu corazón? Ahi esta tu tesoro. 
Vale mas sembrar acá para cosechar en la eternidad pero solo quien lo entienda podrá ver que hay más valor en eso que en afanarse por seguir construyendo imperios que un día pasarán.
Como decia el Principito, lo escencial es invisible a los ojos. Fijemos la mirada en lo escencial, en Jesús y pongámosle obras a nuestra fe.

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